¿Qué república?

Estéril esfuerzo el de quienes se empeñan en convencernos de que una pretendida tercera República española resolvería los actuales problemas de España. Nostalgia injustificada la que sienten por un sistema institucional, que ha fracasado dos veces, como último recurso para hacer asumible la dominación de una Nación –España- sobre otras como Navarra y Cataluña. La República constituye un sistema de gobierno más democrático e igualitario. Escasa ventaja ésta sobre la monarquía si se sigue manteniendo la opresión nacional de un Estado imperialista como España. Por lo demás, ser vapuleados por Sarkozy en lugar de Juan Carlos de Borbón no supondrá mayor alivio para el sometido. Aznar jefe de Gobierno y Fraga presidente de la República… ¿Por qué no? ¿Acaso no se atribuye a Calvo Sotelo la expresión de… “prefiero una España roja, a una España rota”… Sabía donde le dolía el zapato.

Lo más lamentable de la cuestión es la trayectoria de quienes hoy levantan la tricolor con el morado castellano. La República inmediata a la desaparición de Franco habría representado un escenario distinto que, a la larga hubiese posibilitado caminos diferentes al seguido por España, incluida la autodeterminación de las naciones sometidas, mediante un proceso democrático. Quizás fue por esto que el conjunto de las fuerzas políticas españolas, desde Fraga a Carrillo, apoyaron la monarquía y dieron su aquiescencia a la Constitución de 1978. La monarquía era la herramienta del …Atado y bien atado… al que se sometieron todos. Su subconsciente les obligaba a optar por el sistema que garantizaba la continuidad de España y todos contribuyeron a ensalzar el bien hacer de Juan Carlos de Borbón como persona que facilitaba la reconciliación y el paso a un sistema democrático sin traumas. Hoy parece que este individuo no es tan ecuánime y que le gustan las aventuras, las cacerías de osos y la buena vida en general, a cuenta de caudales públicos.

Como se suele decir, “A buenas horas mangas verdes”; pero a muchos de nosotros tampoco nos gusta La garde republicaine de Sarkozy, de cascos empenachados que dejan cortos a los coraceros de la muerte del káiser Guillermo II. La segunda Republica española despertó muchas esperanzas, pero estas no se tradujeron en cambios permanentes. No debe olvidarse tampoco que fue la de Casas viejas y, sobre todo, la que aplastó la Revolución de Asturias. Y es que los conservadores saben ser posibilistas ¡Que se lo pregunten a Gil Robles! ¡Y por qué no a Franco! También este señor se ofrecía a las autoridades del Frente Popular en Mayo del 36 para colaborar en el orden republicano.

Me emociona contemplar las manos de los familiares de aniquilados por el Fascismo ondeando la tricolor republicana. Representan la reclamación de la justicia sobre los suyos que fueron desdeñados por los herederos de los vencedores y olvidados por quienes se reclamaban de los vencidos; todos acordes en que había que olvidar…la justicia. Esa bandera tricolor, aparecida tras el Guadiana de la transición en las manos de quienes reclaman la República, no me impresiona. Se pretende alternativa a la propuesta de libertad nacional que hacemos los soberanistas navarros y es agitada con hostilidad mal contenida. Dicen que ellos recogen la democracia adecuada, libre de prejuicios, aunque en este terreno se constata su convergencia con los franquistas. También estos se proclaman libres de prejuicios nacionalistas.

Les diremos a esos republicanos que la hora de su proyecto ha pasado, que su pretensión de disponer del auténtico legado de la libertad y progreso no deja de ser sino una pretensión, que su ideología debe más a Stalin que a Marx y que dejen de pensar que llevan colgado de la oreja al dios del progreso, al igual que hace la jerarquía eclesiástica cuando pontifica sobre la verdad inamovible. El soberanismo navarro sigue una trayectoria de lucha por la libertad a lo largo de varios siglos. Quizás sus antecesores no fueron siempre conscientes de las implicaciones de esta lucha, pero la autocrítica permite la superación de tales limitaciones. Ningún piojo republicano tiene derecho a descalificarnos ¿Acaso no nos hemos enfrentado siempre contra el autoritarismo y fascismo, incluida la ocasión de 1936? ¿Que tenemos connotaciones que recuerdan al Nazismo…? ¿Por qué, en ese caso, Hitler y Mussolini apoyaron a Franco y Falange española? Hay afirmaciones que descalifican de entrada quienes se atreven a formularlas, con independencia de que sus autores se presenten como progresistas.

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