¿Qué república?
Estéril esfuerzo el de quienes se empeñan en convencernos de que una pretendida tercera República española resolvería los actuales problemas de España. Nostalgia injustificada la que sienten por un sistema institucional, que ha fracasado dos veces, como último recurso para hacer asumible la dominación de una Nación –España- sobre otras como Navarra y Cataluña.
Lo más lamentable de la cuestión es la trayectoria de quienes hoy levantan la tricolor con el morado castellano.
Como se suele decir, “A buenas horas mangas verdes”; pero a muchos de nosotros tampoco nos gusta La garde republicaine de Sarkozy, de cascos empenachados que dejan cortos a los coraceros de la muerte del káiser Guillermo II. La segunda Republica española despertó muchas esperanzas, pero estas no se tradujeron en cambios permanentes. No debe olvidarse tampoco que fue la de Casas viejas y, sobre todo, la que aplastó
Me emociona contemplar las manos de los familiares de aniquilados por el Fascismo ondeando la tricolor republicana. Representan la reclamación de la justicia sobre los suyos que fueron desdeñados por los herederos de los vencedores y olvidados por quienes se reclamaban de los vencidos; todos acordes en que había que olvidar…la justicia. Esa bandera tricolor, aparecida tras el Guadiana de la transición en las manos de quienes reclaman
Les diremos a esos republicanos que la hora de su proyecto ha pasado, que su pretensión de disponer del auténtico legado de la libertad y progreso no deja de ser sino una pretensión, que su ideología debe más a Stalin que a Marx y que dejen de pensar que llevan colgado de la oreja al dios del progreso, al igual que hace la jerarquía eclesiástica cuando pontifica sobre la verdad inamovible. El soberanismo navarro sigue una trayectoria de lucha por la libertad a lo largo de varios siglos. Quizás sus antecesores no fueron siempre conscientes de las implicaciones de esta lucha, pero la autocrítica permite la superación de tales limitaciones. Ningún piojo republicano tiene derecho a descalificarnos ¿Acaso no nos hemos enfrentado siempre contra el autoritarismo y fascismo, incluida la ocasión de 1936? ¿Que tenemos connotaciones que recuerdan al Nazismo…? ¿Por qué, en ese caso, Hitler y Mussolini apoyaron a Franco y Falange española? Hay afirmaciones que descalifican de entrada quienes se atreven a formularlas, con independencia de que sus autores se presenten como progresistas.