Paradógica progresía

…”Se abrieron las compuertas del Jordán y la Tierra sagrada quedó inundada”… Que el juez Garzón sea procesado por reclamar la revisión de los crímenes del Franquismo, es más de lo que puede permitir la conciencia de tanto izquierdista perdido a lo largo de proyectos revolucionarios frustrados y en la marcha hacia la casa común de la izquierda –la cómoda almohada del P.S.O.E.-.

Hemos aceptado un sistema político que no es sino el Franquismo con un traje nuevo, garantizado por el mismo albacea de Franco, Juan Carlos de Borbón; la reconciliación, que no fue otra cosa que concesión del aval de demócratas a los colaboradores del dictador, garantizando la impunidad de sus crímenes. Peor aún; hemos permitido que sean ellos quienes impriman su carácter al conjunto de esta pretendida y presuntuosa democracia. El Borbón, su rasgo más señero, pero los franquistas, vergonzantes unos y autoproclamados otros, dominan la escena y marcan los tiempos políticos.

Falange española y demás cúmulo de organizaciones declaradamente fascistas que funcionan en la actualidad, aceptadas por el marco jurídico vigente, no han sido cuestionadas por ninguna instancia legal, que sí se han creado para la aplicación directa contra organizaciones soberanistas navarras, todo ello a pesar de los declarados planteamientos antidemocráticos y violentos que manifiesta explícitamente y su consiguiente trayectoria histórica. No tengo nada en contra de que cualquiera pueda expresar a las claras sus ideas, no obstante, el acceso continuo que han tenido tales organizaciones a los tribunales como partes acusadoras en delitos políticos, rebasa lo aceptable dentro de un sistema que se reclama de la democracia.

“Contradictio in términis” que diría el filósofo. No menor que contemplar al conjunto social español de sedicentes izquierdistas saltar como impulsados por un resorte, cuando el sistema judicial encausa al juez Garzón. Es cierto que la razón es hilarante;…para un demócrata, me veo obligado a precisar. Por iniciar un proceso en contra de los criminales franquistas.

¿A qué viene el escándalo? Algunos parecen despertar ahora del sueño que les produjo la denominada Transición. Las expresiones “democracia” y “Estado de derecho” han actuado sobre sus mentes como un narcótico. Sin embargo la realidad es clara. Los dictadores pueden transformarse en demócratas y sus responsabilidades quedar amnistiadas. Estas condiciones fueron asumidas por el conjunto de quienes reconocieron el franquismo, reconvertido en el actual sistema jurídico. Otra cosa es que el franquismo no hubiese desaparecido por la persistencia de sus hombres y sus modos de funcionar. Que tal actuación se constriñese especialmente en contra de los soberanistas navarros, no representa sino un matiz. Como en vida del Dictador los tribunales –la Audiencia Nacional en particular- han encausado y condenado, han aceptado los informes de la policía y Guardia Civil y no han creído las denuncias de torturas efectuadas por los detenidos.

Pienso que los demócratas españoles han tenido permanentemente razones para movilizarse y protestar por la arbitrariedad con la que ha procedido el sistema judicial español. No únicamente por el atentado de que han sido objeto tantos ciudadanos navarros con detenciones y torturas que en tantas ocasiones han producido la muerte, sino también por la dureza con la que han castigado el delito cometido por los vascos, por la intencionalidad política de los mismos, no por el daño objetivo provocado, en tanto la condescendencia con los más horrendos crímenes de las fuerzas policiales ha minimizado condenas y su cumplimiento. En este terreno el Juez Garzón guarda unas connotaciones especiales. Nadie como él ha intentado politizar la justicia, convirtiéndola en instrumento de persecución de actitudes e ideas democráticas y nada violentas, cuando ha realizado tantos esfuerzos para que la lucha de los soberanistas navarros quedase solapada al “terrorismo de E.T.A.”. Ha llevado la instrucción de los procesos a un punto que sobrepasa cualquier evidencia. Sin embargo, se ha detenido ante la prueba algebraica más sencilla, como es el despeje de la X. Gracias a esta actuación un criminal de Estado no ha sido, ni tan siquiera, procesado. Es aquí donde en verdad ha prevaricado. Sin consecuencias.

Esa autocomplacida izquierda española que se moviliza en este momento en defensa de Garzón, debería ser consecuente con su percepción de justa y democrática. En un momento en el que el propio tribunal español que cerró EGUNKARIA, reconoce el atropello más grave que haya podido sufrir cualquier súbdito del Estado español, vuelven su rostro hacia Garzón, porque entienden que es víctima de la maldad de los fascistas. ¡Por favor! Entender que esos fascistas son aceptados como demócratas por vuestro Estado de derecho y considerados idóneos para actuar como acusación ante vuestros tribunales. Son ¡Por cierto! Los mismos tribunales que no aceptaron una querella en contra de Garzón por pretender recargar sobre el Diario GARA las responsabilidades económicas del Diario EGIN, que él mismo cerró.

¡Para qué seguir si sois sobradamente conscientes de la realidad! La insoslayable persecución de los crímenes del franquismo no puede limitarse a un gesto de autoafirmación democrática, reconociendo la honradez de los represaliados. Constituye una exigencia de cara al establecimiento de un auténtico sistema jurídico basado en la democracia y libre de cualquier residuo de la dictadura ¿Lo creéis factible? ¡Preguntad a vuestro rey!

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