“Un texto de 1060 que se guarda en el monasterio de Leire llama a la lengua natural de la población (navarra), que sorprendió a los (escritores) antiguos, “basconea lingua”; es decir, euskara” (Jean-Baptiste ORPUSTAN, Le Pays de Cize, ed. Izpegi, Baigorri, 118.or.).
Un documento de donación del mismo año dice que “los reyes de Navarra de aquel tiempo utilizaban el euskara como su lengua personal y natural” (Mateo de ANGUIANO, Compendio historial).
Abadal, Joan Corominas y Ferran Soldevilla piensan que el euskara permaneció vivo en el valle del Alto-Pallars aproximadamente hasta el año 1.000. Lo mismo piensa el profesor Jacques Allières del Val d’Aran, según el célebre versículo 384 de la llamada “Canción de sainte Foy”, siendo uno de los textos occitanos más antiguos (del siglo X): “Cisclaun`l Bascon que son d’Aran”.
(…) “Orroaz ari dira Arangoak diren euskaldunak”. (…) Egiaz “euskaldunak” dira Gascon-ei kontrajartzen dituen Bascon horiek” (Les Basques. Que sais-je? Nº 1668, 30.or.).
En el otro extremo del territorio bascón, el euskara llega hasta las puertas de Burgos. Por el sur se habla en Miranda de Arga y en Olite-Erriberri. Mucho más tarde se subraya su presencia en Tudela y Hueca, según veremos por esa parte.
¿El hecho de que las tierras arrebatadas a los musulmanes se pueblen de vascones de la montaña es la causa única de esa gran extensión de la lengua? ¿O es que el hilo del idioma no se cortó ni por la romanización, ni por la arabización, pues éstas afectaron poco a la gente sencilla? Está por aclarar este punto.
Por el norte (Iparralde), en lo que se refiere a la lengua, no hallamos un sólo documento de esta época, con la excepción de ese versículo 384 que trata sobre el Valle de Arán.


