1539 Francisco I, rey de Francia, mediante la ley Villers Cotterêts, impone la lengua francesa en la vida oficial y en los tribunales. Se supone que esa ley atacaba el latín (pues era la lengua oficial), pero se ha utilizado contra las “lenguas provinciales” hasta hoy, para hacer desaparecer nuestra lengua de la vida pública.
1535-1562 Un texto breve de Rabelais en euskara, el diccionario del italiano Landuccio, las aportaciones de algunos autores y viajeros desconocidos…
1535-1574 Documentos de esta época nos demuestran que en Tudela y Olite-Erriberri se vivía en euskara.
1545 Se imprime el primer libro en euskara, Linguae Vasconum Primitiae, compuesto de versos profanos y cristianos; el autor Bernat Etxepare, sacerdote navarro de Garazi.
1564-1567 Poema de Juan de Amendux.
1564-1567 Libro manuscrito de Joan Pérez de Lazarraga, alavés de Larrea. En 2004 la Diputación de Gipuzkoa compra este libro compuesto de poemas, canciones e historias de amor, hallado en Madrid.
1561 En Lizarra-Estella se imprime en dos lenguas la obra “Doctrina Christiana” del sacerdote navarro Sancho de Elso. No ha perdurado ningún ejemplar.
1571 En Aroxela se imprime el Nuevo Testamento. Por encargo de la reina de Navarra Joana III de Albret-Labrit (a la vez primera dama del Bearn), la tradujo Joanes Leizarraga, natural de Beskoitze, Lapurdi, sacerdote calvinista en la Bastida de Behenabarra.
1596 Aparece en Bilbao, en edición bilingüe, el catecismo cristiano de un tal “doctor Betolaza”. Lo redescubrirá Koldo Mitxelena.
1596 En Iruñea aparece, sin firma, el libro “Refranes y Sentencias comunes en Bascuence”. Por su lado el historiador Garibay (1533-1599) publica dos colecciones de refranes.
En Nafarroa Garaia, el “Registro” de 1587 permite adivinar el límite del castellano: Zarrakaztelu, Murelu-Hautsi, Santakara, Pitillas, Olite-Erriberri, Tafalla, Artaxo(n)a, Oteiza, Lizarra, Aiegi, Azedo.
Sin embargo, a raíz del viaje de Felipe II por Nafarroa Garaia, el cronista Enrique Cock destaca la fuerza del euskara entre la gente sencilla de Lizarra. La nobleza conoce las dos lenguas. Pero ya que dominaban el castellano, difícilmente se puede pensar que no conocían el euskara. Esta advertencia vale asimismo para los “romanzados”; también podían ser bilingües.
Otra nota: en aquella época se les decía “vizcaíno” al euskara y a sus hablantes (ver Cervantes; cuando de Thou se refiere a Lizarraga; o San Francisco Xabier: “la mia (lengua es) vizcaina”).




