
Es el siglo de oro de las letras vascas en Lapurdi, con unos diez buenos escritores alrededor de Axular, de los cuales los sacerdotes franceses Materre eta Pouvreau han aprendido el euskara. En 1696 Belapeyrek publica el primer libro escrito en exclusivo souletino: es el padre del souletino clásico.
1643 GERO, el célebre libro de AXULAR. El autor, Pedro Daguerre Azpilkueta, nació en la casa Axular de Urdazubi, Nafarroa Garaia. Fue párroco de la vecina Sara, y precursor de la famosa escuela de literatura de Lapurdi.

En la introducción del libro nos ofrece una perspectiva del ámbito del euskara de aquella época: “Zeren anhitz moldez eta diferentki mintzatzen baitira euskal herrian, Nafarroa garaian, Nafarroa beherean, Zuberoan, Laphurdin, Bizkaian, Gipuzkoan, Alaba-herrian, eta bertze anhitz lekhutan”. No precisó cuáles pudieran ser esos otros muchos lugares.
En su libro “Navarra, historia del euskera”, en el 4º capítulo titulado “El euskera lengua nacional”, J.M. Jimeno Jurio observa y subraya la fuerza que esta lengua mantiene en la mayor parte de Nafarroa Garaia y en la comarca de Pamplona.
A la vez, en Bizkaia y Gipuzkoa, territorios de habla euskaldun, ocurre un suceso desconcertante y preocupante: el Gobierno español decide que para tomar parte en las Juntas hay que saber hablar y escribir en castellano. A consecuencia de ello varios concejales vizcaínos serán castigados por hablar en euskara bajo el árbol de Gernika. Expulsados de las Juntas, otros multados, incluso encarcelados…
De ahí se comprende cómo los primeros escritores de esos territorios defienden el euskara en castellano: Echave, Lopez de Isasti…
En Zuberoa, el sacerdote Athanase de Belapeyre, vicario del obispo de Olorón, ordena a los párrocos de ese territorio que abran una escuela en cada parroquia. Esas escuelas existieron hasta el siglo XVIII, y aguantaron hasta la revolución francesa. Enseñaban en euskara.


